César Augusto Flores
La danza de los chintetes
Lectura 2 - 3 minutosRebelión del gallinero
Lectura 1 'Palabras más, palabras menos
Lectura 2 - 4 minutos«La intención es “buena”, igual que cualquiera de los diez mandamientos, pero implementarla exitosamente en los educandos cuando el entorno está empanizado de agresividad, ejecuciones y desconcierto, es querer caminar, sin inteligencia, pero con mucha fe, sobre el agua (del estanque de las pirañas).»
Ciertos sarnosos libros
Lectura 3 - 5 minutosAmigo Dios
Lectura 2 - 4 minutos¡Cómo joden!
Lectura 2 - 4 minutosMorning convoy
Lectura 2 - 4 minutos“Al no encontrarles nada más en la mirada –porque los guachos son cabrones sicólogos, hermeneutas del alma, exégetas de los gestos- que el reflejo oscuro de sus mezquinas existencias, se metieron los carros a la calle de junto...”
Era muy de mañana y se extendía negrísimo el cielo de nublado. Yo estaba en la carretera federal que parte al pueblo a la mitad, justo debajo del puente peatonal. Allí esperaba, como cada mañana, a los alumnos rezagados que llegan de otras poblaciones.
La fosa
La gata con los gatitos
Lectura 1 - 2 minutosCorazombi
Lectura 1 - 2 minutosSed de viento
Lectura 2 - 3 minutosNeutle
Lectura 1 - 2 minutosLos señores pequeños
Lectura 2 - 4 minutos¡Pancho Villa!
Lectura 2 - 3 minutos“Y con miles de anécdotas así se erigió la leyenda ecuestre, el mito y vendaval que es Villa, habitante implacable de los corridos.”
Cuando era niño jugaba con mis cuates a “Pancho Villa”.
Hacíamos un círculo grande en medio de un terrenazo baldío, parejo, y al que le tocaba el turno, salía del círculo, siempre por la derecha, y eligiendo al que él quisiera, le tocaba la espalda al tiempo que gritaba “¡Pancho Villa!” y los dos, tocador y tocado, salían corriendo a todo lo que daban siguiendo una ruta previamente acordada, ida y vuelta, hasta retornar al círculo.
Flotante retorno
Lectura 2 - 3 minutosCalaverita | Bajo el osario
Lectura 1 - 2 minutosHuésped
Lectura 2 - 3 minutosSueño ascendente
Lectura 2 - 3 minutosMat Ranter y la brigada antideambulante
Lectura 4 - 8 minutosLa guerra de los rucos
Lectura 3 - 5 minutosCuando el Homo sapiens los alcance
Lectura 3 - 6 minutosTantita sal
Lectura 2 - 4 minutosLo que en el silencio se oye
Lectura 2 - 3 minutos“Quizá sea el silencio nuestro estado natural, y los sonidos diarios, constantes, sólo se traten del recordatorio que después de ellos y la vida, reinará de manera permanente.”Mujer durmiendo, de Gustave Courbet.
Oda a los “frijoles”
Lectura 2 - 4 minutosParqueada
Lectura 2 - 3 minutosLo que de la memoria queda
Lectura 2 - 3 minutosRetirada
Lectura 1 - 2 minutosTrashumante
Lectura 2 - 3 minutos¿Una rascadita?
Lectura 2 - 3 minutos“Rascarse relaja, finalmente es una variante del masaje; efímera y minúscula pero masajito al fin.”
Hay diferentes tipos de comezón. Puedo citar algunas que considero relevantes: la que sabe, la picazón y el escozor. Definitivo, me quedo con la primera. Con esta comezón se siente rico, es un pequeño deleite que para prolongarlo un poco más debemos ser suaves y usar movimientos largos de ida y de regreso. Rascarse relaja, finalmente es una variante del masaje; efímera y minúscula pero masajito al fin.
Quelonios
Lectura 2 - 3 minutosDe a cochino
Lectura 2 - 4 minutosEl inmortalizador de los sueños
Lectura 2 - 3 minutos¡FUERA ABAJOOOO!
Lectura 2 - 4 minutosTodo lo que sube baja. Creo que esto es la ley de la gravedad. Todos vivimos una especie de “gravedad cotidiana”, interna: erigirnos y descender es la vida, ascensos y caídas, triunfos y recaídas; como lo escribió, creo, más o menos, César Vallejo: “son las caídas de los Cristos del alma”. Si por dentro, frecuentemente nos vamos para abajo, por fuera, más, y de qué maneras.
